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Seguro que muchas veces habrás intentado organizar tus técnicas y horarios de estudio pero nunca encontraste la forma ideal. Y es que, al final, por mucho que planifiques, lo realmente difícil es mantener la constancia y ajustarse al plan.

A todos nos ha pasado: empiezas con muchas ganas pero, poco a poco, tu energía va desgastándose y acabas recayendo en los viejos hábitos. 

Pero quizás haya una forma distinta de abordar esta cuestión.

Índice de contenidos:

¿De verdad necesito planificar y organizar mi estudio?

Si todavía dudas de la necesidad de organizar el tiempo de estudio, quizás estos argumentos ayuden a convencerte:

  • Te ayudará a tener siempre claros tus objetivos, ya sea aprobar una asignatura, superar una oposición, un máster o, simplemente, un curso online.
  • Podrás rendir más, es decir, estudiarás más en menos tiempo.
  • No sentirás que «el tiempo se te echa encima». Conseguirás que el proceso de estudiar sea menos angustioso o estresante.
  • Memorizarás de una forma más profunda. Frente a un aprendizaje superficial o «con alfileres», estudiar de forma organizada te ayudará a retener la información durante más tiempo.

Ahora que hemos visto el por qué, vamos con el cómo.

Cómo puedo planificar mi estudio para ser más productivo

Para una buena planificación del estudio, hay varios factores que debes tener en cuenta:

  • Estudia con la actitud adecuada y de forma proactiva.
  • Orden, horario y constancia
  • Elige un buen lugar de estudio
  • Márcate objetivos (realistas, específicos y bien definidos)
  • Evalúa los resultados y haz los ajustes necesarios
  • Utiliza todos los recursos a tu alcance

En los siguientes apartados analizamos una por una todas estas cuestiones.

1. La importancia de la actitud

El primer factor que debes tener en cuenta es el de la mentalidad o actitud con la que te enfrentes al estudio.

Por tanto, intenta no perder de vista tus objetivos, ya sea aprobar un examen, sacar una oposición, terminar un curso, mejorar de empleo o, por encima de todo, aprender. Cada vez que te dispongas a estudiar, párate a pensar para qué lo haces y ten siempre un actitud proactiva.

Trata de evitar la apatía, la pesadez o la indiferencia. Aprender es (debería ser) siempre apasionante.

2. Orden, horario y constancia para planificar tu estudio

Una de las claves más importantes para rendir en el estudio, sobre todo a medio y largo plazo, es que seas constante. Es mucho más valioso estudiar poco tiempo pero todos los días, que mucho tiempo de forma esporádica.

Para lograrlo, debes construir una rutina de estudio lo antes posible.

Como cualquier hábito, te llevará al menos un par de semanas consolidar esta rutina de trabajo. Procura no rendirte antes de tiempo, y luego todo será mucho más fácil y fluido.

Mi recomendación es que te marques un horario fijo que puedas seguir a diario y que intentes respetarlo el 99% del tiempo. Para ser más eficaz, te recomiendo ponerlo por escrito, ya sea en papel, en el ordenador (en Excel, por ejemplo) o en cualquier app de gestión de tareas.

Además, intenta repartir el tiempo de estudio de forma equitativa entre las distintas asignaturas o materias que tengas.

Por supuesto, es importantísimo que programes también tus momentos de descanso. Además de las pequeñas pausas que hagas durante la jornada (por ejemplo con la Técnica Pomodoro), reserva tiempo para desconectar totalmente del estudio.

3. La importancia del lugar de estudio

En general, y siempre que te sea posible, procura estudiar en un lugar tranquilo, silencioso y bien iluminado, donde nadie te interrumpa.

Intenta que la mesa de trabajo esté siempre limpia y bien ordenada, sin distracciones. Si puedes, deja el móvil fuera de tu alcance y en silencio.

Aunque, en general, es bueno estudiar siempre en el mismo sitio, de vez en cuando puedes hacerlo en una biblioteca u otro lugar, sobre todo si te encuentras desmotivado o necesitas cambiar de aires.

4. Márcate objetivos

Uno de los puntos más importantes en la planificación del estudio es que te marques objetivos. Para ello, ten en cuenta lo siguiente:

  • Los objetivos deben ser claros, específicos y bien definidos. Por ejemplo: «estudiar dos temas por semana», «resolver tres casos prácticos por día», etc.
  • Deben ser realistas. De poco sirve que te propongas una meta de estudio si es claramente inalcanzable. El resultado será frustración y desánimo.
  • Pero también deben ser ambiciosos. Puedes empezar de menos a más, marcándote retos cada vez más exigentes. Esto te ayudará a rendir más y a no perder la motivación en ningún momento.

5. Evalúa los resultados

Los objetivos sirven de poco si no controlas si estás o no cumpliéndolos. Por tanto, al final de cada día o de cada semana, verifica hasta qué punto los has alcanzado y, en su caso, por qué no lo has conseguido.

Esto te servirá bien para reajustar tus objetivos (si te pasaste de ambicioso o te quedaste corto) o bien para mejorar tu planificación y técnicas de estudio (si crees que tu rendimiento fue insuficiente). Sin duda, esto también te ayudará a planificar tu estudio en el futuro.

6. Utiliza todos los recursos que puedan ayudarte a estudiar

No te limites a leer la materia o a repetirla como un loro. Utiliza todas aquellas herramientas que puedan ser útiles para aprender mejor:

  • El subrayado es una técnica básica pero extremadamente útil. Procura no utilizar demasiados colores distintos ni subrayar en exceso. Destaca solo las ideas principales, los conceptos importantes y las diferentes secciones del tema.
  • Los esquemas y los mapas mentales pueden ayudarte a organizar la información, comprender las relaciones entre conceptos y memorizar más fácilmente.
  • Las tarjetas de memorización o flash cards son muy útiles para aprender nuevos conceptos, memorizar vocabulario en inglés u otros idiomas, etc.
  • La técnica Feynman es una buena forma de comprobar si realmente has comprendido y memorizado la información que acabas de estudiar. Básicamente, consiste en ponerte en el papel de profesor, intentando explicar el tema desde cero a alguien que no lo domine. Si no lo tienes claro, seguro que no serás capaz de explicarlo de forma adecuada y tendrás que volver a la mesa de estudio.
  • La repetición espaciada y los repasos son fundamentales para asentar lo que estudies en la memoria a largo plazo. Esta técnica se basa en el mismo principio que las flash cards: repasar lo estudiado en distintos intervalos de tiempo.

En definitiva, si haces una buena planificación del estudio y lo afrontas con ganas y mucha constancia, seguro que tus resultados empiezan a mejorar rápidamente. Vale la pena intentarlo, ¿no crees?

Si tienes alguna técnica que te funcione especialmente bien, compártela en los comentarios. ¡Buen estudio!

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